Los referentes socio-históricos del discurso chavista, como un discurso del antipoder, que se transformo en hegemónico a partir de 1998, nos permitirá entender la naturaleza del conflicto político experimentado por la sociedad venezolana en los últimos años, sin que con ello queramos señalar que no existió el conflicto socio-político en el período precedente (1958-1998). Esa transformación del discurso político del chavismo, de un discurso antipoder a uno del poder, debe ser entendido dentro de una dinámica signada por el agotamiento del modelo democrático venezolano, instituido a partir de 1958, y construido sobre una serie de representaciones e ideas que han sido progresivamente desmontadas a través de una estrategia de deslegitimación del chavismo, mediante la cual ha logrado establecerse y mantenerse como opción de poder.
El discurso de Chávez, y los otros miembros del MBR-200, comenzó a construir una Doctrina, que hoy en día se asume como totalmente cierta, compuesta por tres afirmaciones esenciales:
1) que la insurgencia del 4 de febrero adquiere un carácter reivindicativo de la condición política de los ciudadanos, y con ello se desprenden del hecho cierto, que su acción significó una reacción legítima contra el SPV;
2) la acción de los complotados en 1992, por su significado ético y moral, provee por osmosis de capacidad técnica y política para gobernar a todos ellos y
3) se plantea una nueva lectura de la historia política venezolana, con un antes y después del 1992, que es en sí misma un intento de reconstruir los referentes de interpretación de todo el pasado histórico . reciente y lejano- venezolano y de la venezolanidad misma.
En ese contexto determinado por la antipolítica, y la aparición de outsiders, es que se desarrolla la transformación del discurso político de Hugo Chávez Frías, entre su liberación de la cárcel en 1994 y el triunfo abrumador en las elecciones de diciembre de 1998, iniciando una transición política que aun hoy no ha culminado
Según Molero (1999:145-157), el discurso de Chávez, encaja en una situación de deterioro de la realidad política venezolana, a través de la cual se ha venido estructurando una descomposición de las instituciones, actores y dinámicas del sistema, y por lo tanto, su propuesta plantea un cambio radical de las condiciones que caracterizaron al SPV.
La idea de encontrarse en una situación sin salida, signada por la desesperanza y el desánimo pasan a constituirse en referentes enunciativos de la situación cotidiana del venezolano, y en esta situación el discurso chavista del poder logra encajar en los códigos de expresión manejados por el ciudadano común, más personales y menos formales que los acostumbrados discursos de los líderes políticos.
Está forma personal de expresarse discursivamente, se aleja de las formas verbales tradicionalmente empleadas por el discurso del poder en la historia de Venezuela, que había mantenido una distancia declarativa con el agente histórico objeto de su atención: el pueblo. Esa caracterización, impuesta por el populismo, es desestructurada en la dinámica discursiva de Hugo Chávez, estableciendo un manejo más incluyente de la representación del pueblo, a partir del cual éste se constituye en el referente sustancial, en el sujeto predominante, en la razón de ser, de sus constantes alocuciones públicas, señalando de esa forma una ruptura significativa con las formas de construcción y representación de los sujetos sociales en el discurso del poder. En la práctica, esta situación no sufre grandes cambios, pero la capacidad de persuasión del discurso chavista, para representar una idea de pueblo como sujeto histórico activo es efectiva, congruente y dinámica, permitiendo construir una base de apoyo para establecer una forma de socialización política, que al contrario del discurso populista, no tiene como actor primordial al partido.
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